Promesa, el programa que trabaja por una Sefa con “cero basura”

Promesa, el programa que trabaja por una Sefa con “cero basura”

“Se pretende que, en algún momento, todo sea reciclado o composta”: Dalila Galván, coordinadora del programa en Primaria.

Todo empezó con una llamada telefónica: “Nos presentaron su programa. La escuela decidió implementarlo y así empezamos a trabajar juntos. Se trata de hacer conciencia sobre la importancia del reciclado. Saber para qué sirve y a dónde se van los desechos”, contó Dalila Galván sobre este programa que ya lleva dos ciclos escolares dentro de la Sefa, y que desde el inicio aportó excelentes resultados.

Todos ganan
La coordinadora del programa en Primaria asegura que el proyecto ha ido creciendo: “Un jueves de cada mes, generalmente el segundo, ellos vienen al Colegio. Llegan con sus básculas a pesar de lo que se les entrega. Los niños tienen que traer lo reciclado desde sus casas bajo las características que nos solicita Promesa. Principalmente que esté lavado y separado.

“Anteriormente cobraban a la escuela por recoger la basura. Con este programa, además de que no cuesta, sumamos puntos, con los que los niños pueden cursar talleres. Si seguimos creciendo, hasta algún tipo de tecnología verde podemos ganar”, comentó la también profesora.

Una finalidad sustentable
Al entregar sus productos al reciclaje, los niños cambian, una vez al año, sus puntos por mercado ecológico: ya sea libretas, lápices, pulseras, aretes de cáscaras de frutas… infinidad de artículos. “El punto es crear conciencia sobre el cuidado del planeta. Resaltar la importancia del reciclado y tal vez llegar, en algún momento, a la cero generación de basura. Que todo sea reciclado o composta. Ésa es nuestra finalidad”, resaltó Dalila.

Según un informe que dio Promesa, durante febrero la Sefa entregó un total de 1,253 kilos de productos reciclados, entre los que destacan latas, botellas de plástico, cajas de cartón y periódicos. El programa está coordinado en la Primaria por Dalila Galván y en Secundaria por Esther Vogel.

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