Carta de una alumna durante su viaje a Israel

Carta de una alumna durante su viaje a Israel

El sentimiento de ver subir la bandera en Yom Hatzmaaut, el sentimiento de entrar al kotel, el sentimiento de caminar con tu generación del otro lado del mundo. Nadie nos lo puede quitar.

El viaje a Israel 2019 nos ha traído más cerca en un lugar más lejos de casa.  Al recorrer las calles de Jerusalén, sentir la arena del mar Muerto, conocer los acueductos de la ciudad de David, pertenecer al Ejército por una semana, preparar jalá en Tzfat en un horno de más de 2000 años, no sólo nos ha traído más cerca como generación, sino también más cerca espiritualmente con la religión judía.

El sentimiento de estar frente al kotel y caminar donde nuestros antecesores vivieron y lucharon por lo que es hoy Israel, donde en cada esquina encuentras más de 2000 años de historia, donde un desierto se vuelve tan verde, donde un país es un memorial de punta a punta.

Cada montaña vale la pena subir, cada túnel vale la pena caminar, cada playa vale la pena visitar, cada tumba vale la pena observar. Nuestro tiempo se acaba, pero el sentimiento se queda para siempre en nuestra memoria. Ese sentimiento al escuchar las alarmas en la calle y ver a la gente parar toda su vida por 2 minutos por respeto.

El sentimiento de ver subir la bandera en Yom Hatzmaaut, el sentimiento de entrar al kotel, el sentimiento de caminar con tu generación del otro lado del mundo. Nadie nos lo puede quitar.

Batia Bresca

1 comment

  • Javier Mitrani
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    Hermoso y fabulosa la desicion de que el viaje se haga en esta época

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